Agosto 2008

Y Palma se convirtió en la Isla de CAMelot

Lunes, 4 de Agosto de 2008

Fueron cinco días y cinco noches mágicas. Música, teatro, pintura, ecología, transgresión, poesía, risa y mucha diversión inundaron Palma de Mallorca gracias a La Isla de CAMelot, de Caja Mediterráneo.

Desde Sapristi hemos participado creando una campaña diferente. Tanto, que incluso los personajes saltaron del papel y tomaron las calles de la ciudad.

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Si has estado estos días por Palma, quizás te has encontrado por la calle con Los caballeros de la Cabeza Cuadrada, Mima Nimú o el Maese don Mario Netto, los curiosos habitantes de esta loca experiencia que se ha convertido en uno de los acontecimientos del verano en la isla.

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Nuestra intención estaba clara: crear una campaña no solo notoria, sino acorde con la calidad de las actuaciones que Caja Mediterráneo llevaba a la isla (La Fura dels Baus o Sarabanda, por poner sólo dos ejemplos).

Por eso nos pusimos en contacto con Dani Sanchis para que nos ayudase con las ilustraciones y con la compañía de teatro Au Mens para que las convirtiesen la campaña en una actuación más.

Ha costado mucho, hemos tenido algún que otro inesperado contratiempo, pero al final todo salió bien y en Palma, todos han oído hablar de La Isla de CAMelot y de Caja Mediterráneo.

Y nosotros, tan contentos.

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El Maese don Mario Netto

Lunes, 4 de Agosto de 2008

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Aunque no lo parece, el Maese Don Mario Netto es el que más manda en la Isla de CAMelot. Él es el que nos maneja entre bambalinas y el que dirige con rumbo variable hacia dónde quiere que vayamos. Y los demás nos dejamos guiar como marionetas, porque sabemos que estamos en buenas manos. Porque nos gustan sus historias. Y porque peor sería estar guardados en un cajón, como otros.

Los Caballeros de la Cabeza Cuadrada

Lunes, 4 de Agosto de 2008

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Cuando vivían en la región de Rutina, los Caballeros de la Cabeza Cuadrada hacían todos los días lo mismo, a la misma hora, en el mismo sitio. Y no sabían lo aburrido que era hasta que llegó allí Sir Dance Alot y les convenció de que fueran con él a la Isla de CAMelot.
Ahora pintan, bailan, juegan, cantan y hacen lo que les da la gana, cuando les da la gana, con quien les da la gana.

Tú puedes unirte al ejército. Si te da la gana, claro.

Mima Nimú

Domingo, 3 de Agosto de 2008

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Mima Nimú trabajaba en unas mazmorras torturando a los prisioneros del Dr. Tedio con su voz de pito.

Hablaba y hablaba diciendo insensateces a sus víctimas hasta que éstos confesaban, hartos de oírla. Pero un buen día vino a la isla de CAMelot de vacaciones y se quedó de piedra al descubrir que a veces, el silencio es el mejor de los sonidos. Y por eso sólo se mueve cuando alguien le dice algo realmente bonito.

Si no te lo crees, dile lo guapa que está en vez de quedarte ahí parado.

La Sirena del Foso

Domingo, 3 de Agosto de 2008

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La Sirena del Foso cantaba tan mal que aburría hasta a las piedras. Tales eran sus desafinos que tuvo que irse por piernas de su isla y se vino a la isla de CAMelot. Entonces una bocanada de aire fresco y azul entró en su garganta. Desde ese día, su voz atrae a miles de personas que saben que la belleza depende del cristal con que se mire, y del oído con que se escuche.

La princesa Léela

Domingo, 3 de Agosto de 2008

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La princesa Léela es una princesa de cuento de hadas. Y de piratas. Y de todos los cuentos. Porque desde lo alto de la torre en la que estuvo encerrada leyó sin parar, día y noche, uno, dos, tres y cuatro mil libros de cuentos, a la espera de que un príncipe azul viniese a salvarla de las fauces del maligno Dr. Tedio.

Como no llegaba se hizo una cuerda con sus trenzas y se vino para la isla de CAMelot, donde come perdices y  cuenta cuantos cuentos quiere.

Sir Uve H. Ese

Viernes, 1 de Agosto de 2008

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Sir Uve H. Ese es todo un caballero como los de las películas. Sólo que en vez de lanza, tiene una cámara con la que recorre los pasillos del castillo haciendo travellings y planos fijos. Y todo se le queda grabado para que ustedes, damas y caballeros, puedan verlo en sus localidades de los cines CAMelot, donde las palomitas no se comen, sino que se dejan volar, como la imaginación.